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Gestión emocional al servicio del Coaching para ayudaros a ser mejores y más completas personas.

¿Qué son las emociones?

De acuerdo con la RAE, son las alteraciones del ánimo intensas y pasajeras, agradables o penosas, que van acompañadas de cierta conmoción somática (corporal), es decir, estímulos que nos afectan como seres vivos y que nos provocan una reacción física exterior y una mental interior.

Desde muy pequeños, nadie nos enseña realmente a controlar las emociones. Es posible que hoy en día los educadores incidan más en este importantísimo apartado del proceso evolutivo y emocional de las personas, pero hemos crecido con un grave déficit al respecto.

Es muy común en nuestra sociedad actual infravalorar la repercusión de nuestras emociones en nuestra salud física y mental. La gestión emocional nos permite adquirir los conocimientos claves para controlar las emociones que rigen nuestra personalidad, muchas de ellas negativas, y que nos llevan a actuar de una forma que nos desagrada y que desearíamos evitar.

Y en la habilidad de controlarlas recae un alto grado de la estabilidad y confianza que necesitamos como seres humanos para ser felices y alcanzar nuestro máximo potencial. No dejar que las emociones se apoderen de nosotros/as y nos encaminen hacia la toma de decisiones impulsivas y erróneas. 

Vamos a ver cómo la gestión emocional que el Coaching de identidad emplea nos ayudará en este menester.

Conócete para controlar las emociones

Los profesionales del Coaching lo tenemos claro: La clave para controlar las emociones, para alcanzar un perfecto dominio de lo que nos mueve, es conocernos a nosotros mismos/as. Nos aportará el conocimiento adecuado que defina nuestra naturaleza, nuestra identidad, y nos permita acercarnos un poquito más a la anhelada felicidad en la vida.

Es realmente sorprendente el extendido desconocimiento de nosotros/as mismos que identificamos cada día en el ejercicio de nuestra profesión de Coaching.

Este hecho limita de sobremanera el buen uso de las herramientas en nuestro poder para gestionar situaciones inesperadas o graves. Al no conocer ese elemento que acaba de provocarnos cierto estado emocional que nos desubica, reaccionamos sin saber controlar las emociones y nos inhabilita, en cierta manera, a nivel social. Debemos conocer y anticiparnos a esos estímulos tanto positivos como negativos.

En el desarrollo de nuestra labor como Coaches Emocionales, gran parte de nuestro esfuerzo recae en el estudio de las personas tal y como son, con sus sentimientos, con sus fortalezas y debilidades, para a partir de ahí, adentrarnos en las razones de por qué somos como somos, por qué pensamos como pensamos, por qué actuamos como actuamos y por qué hacemos lo que hacemos.

De esta forma, averiguaremos los «porqués» que activan estas emociones que nos definen y tanto nos afectan (miedo, rabia, dolor, pena, excitación…) y buscar los «como» para crecer de este modo en la gestión emocional de nuestro comportamiento.

Gestión emocional: consecuencias de nuestras emociones

Somos emoción y razón. A partes iguales. Las emociones están absolutamente presentes en prácticamente cada momento de nuestra existencia. Controlar nuestras emociones, beneficia sin género de duda nuestra salud mental, ya que conocemos más intrínsecamente nuestra propia naturaleza. 

Como Coaches de Identidad, realizamos junto con nuestros clientes un ejercicio de revelación de tanto emociones positivas como negativas. Ambas deben ser identificadas y entendidas. Cada estímulo y reacción negativa (miedo, ira, agresividad, suspicacia…) es una prueba tangible de una actitud a rectificar. Son señales que nosotros mismos/as nos enviamos. 

¿Qué logramos trabajando la gestión emocional que modela nuestro comportamiento?

  • Serenidad y aplomo ante la toma de decisiones en nuestro día a día
  • Confianza ante los cambios drásticos que se nos presentan
  • Claridad y concentración para que nuestro raciocinio impere a la hora de tomar decisiones importantes

Identificarlas para conocer su naturaleza y anticiparnos a sus consecuencias. Esta será la única forma de poder serenarnos en determinadas ocasiones, por ejemplo, cuando sintamos miedo por algo irracional. Si comprendemos de dónde nace este miedo lograremos entenderlo y controlarlo.

El empleo en nuestras sesiones de Coaching de Identidad, facilita el aprendizaje por parte del cliente de la gestión de sus emociones, lo cual es un atributo valiosísimo y útil en muy dispares situaciones:

  • Cuando se quiere emprender un proyecto empresarial
  • Cuando se está ante situaciones de cambio
  • Cuando se busca claridad de los objetivos profesionales
  • Cuando haya falta motivación
  • Cuando se quieren potenciar habilidades o talentos
  • Cuando se desea eliminar patrones negativos

Además, nos capacita para la interacción social desarrollando nuestra empatía, que nos hará ver las mismas emociones que nos definen en otras personas, y sabremos gestionarnos sea cual sea el contexto en el que nos encontremos.

Peligros de no controlar las emociones

No escuchar ni atender a nuestras emociones nos hará muy poco bien.

Escondernos y darles la espalda es un grave error como seres vivos al ser parte indisoluble de nosotros/as. Al contrario, si aprendemos a entenderlas y gestionarlas, nuestro crecimiento personal será inmediato e inmensamente positivo para el resto de nuestra existencia.

Pero no sólo hablamos de las emociones negativas, sino también de las positivas, tales como el exceso de ímpetu o emoción, que del mismo modo debemos aprender a controlar y que nos podrían guiar hacia la precipitación en determinados contextos. Si nos dejamos llevar por una desmesurada euforia en todas nuestras acciones es muy posible que tal actitud sea perjudicial según la situación. Controlar las emociones sirve para evitar exactamente estos supuestos.

Debemos trabajar encarecidamente en nuestra gestión emocional para evitar mostrar nuestras emociones y sentimientos siempre y sin filtro. No es bueno ser tan cristalino/a en todas las situaciones de nuestra vida. De hecho, ello nos pondría en tesituras complicadas que no sabríamos manejar y nos causarían estrés y malestar.

Gestión emocional para obtener nuestros objetivos

El concepto de Inteligencia Emocional (popularizado por Daniel Goleman ha ayudado en los últimos años a extender la extrema relevancia de la gestión emocional de esas emociones en el desarrollo social, cognitivo y personal de los individuos, para dar en la clave para su felicidad y salud integral.

Y es que somos mitad racional, mitad emocional. Pero si de la toma de decisiones se trata, al estar en permanente interacción con estímulos a nuestro alrededor, es menos peligroso basarnos exclusivamente en nuestra versión racional que en la emocional. Lo ideal es el influjo de ambas versiones por supuesto, pero con mayor influencia de la razón sobre los sentimientos. El objetivo es lograr ese equilibrio emocional que nos aporte confianza y seguridad. 

Nos referimos a la consecución de grandes objetivos personales y profesionales, pero también en la influencia de la gestión emocional en nuestra vida social, en la cual también tenemos objetivos.

Puede que menos ambiciosos, pero si por ejemplo controlamos nuestra gestión emocional, en contextos tensos con algún amigo/a o familiar donde identifiquemos un exceso de ira o rabia, sabremos escoger la mejor opción en ese momento, para evitar el conflicto y entrar de lleno en la refriega verbal. Nos ayudará a explicarnos y dejar claro nuestro punto de vista en la materia que se esté tratando.

¿Por qué entonces hemos de enfatizar en la gestión emocional para aprender definitivamente a controlar las emociones? 

  • Es gratificante y liberador
  • Nos llena de confianza y seguridad
  • Mejora nuestra relaciones sociales
  • Nos queremos más a nosotros/as mismos/as
  • Nos aporta credibilidad personal y también, por qué no, profesional
  • Nos otorga, al fin, ese bienestar emocional que tanto anhelamos

Conclusiones

En todos nuestros años de experiencia en Rebirthingcoah (y mucho antes diríamos) hemos comprobado como la sociedad no le da la importancia que merece a sus emociones. Y ahí radica, en gran parte el casos, el origen de sus problemas personales. Si sabemos controlar las emociones, nos conoceremos mejor, lo cual es clave para gestionar nuestro día a día. 

Para ello, hay que buscar el combustible que hace inflamar, entender por qué ocurre y actuar sobre ello. Los beneficios de una adecuada gestión emocional no os los podéis llegar a imaginar: ¡la absoluta confianza y total control sobre nuestro propio ser! Seremos capaces de lidiar con cualquier situación sin perder nuestra esencia y racionalidad

 Esperamos tus comentarios. 

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