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Cómo nos afectan las decisiones y que impacto tienen para nosotros y para nuestro entorno

Toda decisión genera una acción y toda acción una repercusión

¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de las decisiones que hemos tomado?, y de las que no hemos tomado ya ni te cuento. No te preocupes…a todos nos ha pasado, a nadie le gusta tomar decisiones para luego equivocarse. Es por esa razón que nos es tan difícil tomar decisiones, por las consecuencias que alguna de ellas comporta. Toda decisión genera una acción y toda acción una repercusión. Desde que nacemos hasta que somos adultos deciden por nosotros, hasta cuando somos adultos deciden por nosotros algunas veces.

Decidir nuestra propia vida parece fácil pero no lo es, créeme que no lo es. Las personas que nos rodean son las que más nos influyen aunque tu creas que no. La libertad en decidir reside en saber que consecuencias conllevan las decisiones.

Es muy importante que cada vez que se tome una decisión se piense en las consecuencias. Parar a pensar puede evitar el arrepentimiento posterior a la decisión. Pensar nos lleva a aceptar las consecuencias por si no logramos el objetivo, por lo que así no generaremos falsas expectativas. Es importante tener claro lo que posiblemente ocurrirá con cada decisión que tomemos, pero sobre todo, aceptarlo. Vamos a exponer diferentes consideraciones a tomar en cuenta antes de actuar.

 Tener un hijo.

¿Estás preparada o preparado ¿La persona que tienes al lado está preparada para ser padre o madre? Un hijo implica a las dos partes. Por eso la persona con la que vas empezar este gran reto, debe estar a tu misma altura en cuanto a los valores y principios que tú transmitirías. Es un trabajo en equipo, por lo que los dos debéis estar en sintonía para evitar discusiones y malos entendidos que podrían convertirse en el pan de cada día.

Prestar dinero.

¿Qué pasará si no te pagan?  La posibilidad de que no te devuelvan el dinero existe, debes estar preparado o preparada para esta posibilidad. Puede que no pierdas solo el dinero, sino también la amistad, por no saber canalizar la consecuencia de una acción que debe ser pensada previamente. Esta situación puede acarrearte algún que otro cabreo innecesario si no contemplas la posibilidad anteriormente. ¿Qué pasará si no lo prestas? La sensación de culpabilidad puede recaer sobre tus hombros, haciendo que la situación te obligue ha hacer algo que no quieres hacer por el simple hecho de que no te tachen de lo que no eres.

 Ayudar a alguien o hacer un favor.

¿Por que lo haces?, ¿Qué buscas?, ¿Esperas algo a cambio?. Lo mínimo que quieres es un gracias. Ten en cuenta que ayudar a alguien o hacerle un favor debe ser hecho sin esperar nada a cambio, si esperas algo más a cambio estas elevando expectativas en donde puede que no las haya.

Cambiar de trabajo o aceptar un ascenso.

El trabajo es importante para todos, por lo que cambiar de trabajo o aceptar un ascenso puede implicar una decisión que arrastre a toda la familia. Es importante que cuando se trate de un cambio de trabajo sea consensuado con todos los integrantes de la familia, ya que un cambio de trabajo o un ascenso puede implicar cambio de residencia, más estrés, más tiempo en los trayectos, menos tiempo para ti, menos tiempo para la familia,  por lo que es una decisión que no hay que tomarse a la ligera. Es muy importante que no te quedes sólo en lo superficial, ahonda un poco más en todas las consecuencias, porque si sólo tienes en cuenta algunas consecuencias, puede que acabes consiguiendo lo contrario a lo que querías conseguir.

Separación sentimental.

Aquí es donde más cuidado debemos tener a la hora de tomar una decisión. Se trata de una crisis vital, la cual conlleva un proceso de duelo ocasionado por la ruptura en el que desaparece un elemento antes presente. Como en todo proceso de duelo, aspectos como el de la pérdida harán que varíe la forma de asimilarlo y el tiempo que se requiera para ello. Una separación o divorcio puede ser muy estresante ya que supone un importante impacto emocional no sólo sobre los miembros de la pareja, sino también sobre su entorno. La cosa cambia cuando hay niños, ya que se puede complicar un poco más, ya que esta decisión para ellos puede acarrear situaciones de gran estrés emocional. Por este motivo, a la hora de tomar la decisión hay que tener todos los puntos de vista bien considerados con sus pros y contras.

A veces no disponemos de tiempo para tomar decisiones por lo que una buen sistema es el aplicar la regla de los tres 10. Responde a las tres sencillas preguntas: ¿Qué impacto tendrá esta decisión en los próximos 10 minutos? ¿Y dentro de 10 meses? ¿Y de 10 años?.

 Esperamos tus comentarios. 

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